domingo, 7 de julio de 2013

Cómo transformar tu clase en una fábrica de ideas

Suzie Boss de Mind Shift ha publicado recientemente un artículo (en íngles) sobre “Cómo transformar tu clase en una fábrica de ideas”, en el que plantea la necesidad de preparar a los niños de hoy para los desafíos del futuro, iniciándolos en habilidades y nuevas formas de pensar, y alentándolos a buscar la innovación en todos los aspectos de su vida.  Para esto, ella nos ofrece una lista de consejos tomados de clases en las que los docentes están reinventando la escuela de ayer como fábricas de ideas del futuro. A continuación compartimos con ustedes los 8 consejos para fomentar la innovación en el aula:
1. Da la bienvenida a preguntas auténticas
Los buenos proyectos comienzan por buenas preguntas. Escucha a tus estudiantes atentamente para conocer qué les causa curiosidad. En lugar de presentarles tareas ya hechas, invítalos a participar de su diseño. Asegúrate de que las preguntas que les hagas involucren cuestiones del mundo real que les interese investigar.
2. Fomenta el trabajo en equipo
Los proyectos ofrecen un contexto ideal para desarrollar las habilidades de tus estudiantes, pero asegúrate que el trabajo en equipo no se sienta artificial. Si los proyectos son demasiado grandes para que cualquier estudiante los haga solo, los miembros de un equipo tendrán razones reales para descansar en las contribuciones de los demás. Enséñales cómo desmembrar un proyecto en piezas más pequeñas y manejables, y toma las buenas ideas que cualquier miembro proponga. Brindales ejemplos de innovaciones que no podrían haber sido posibles sin esfuerzos de equipo, para ayudarlos a valorar esta forma de trabajar.
3. Prepárate para pensar en grande
Los innovadores tienen la tendencia a pensar en grande. Saben cómo utilizar las herramientas sociales para que una idea valiosa se haga viral. Invita a tus estudiantes a compartir sus proyectos con audiencias más allá de la clase, usando herramientas como YouTube o sitios de publicación online. Ayúdalos a construir redes para intercambiar ideas con pares y aprender de expertos alrededor del mundo.
4. Construye empatía
La innovación no ocurre en el vacío. Los innovadores que tienen empatía pueden pararse fuera de su propia perspectiva y mirar la cuestión desde diferentes puntos de vista. Acercarse a un problema de esta forma, llevará a mejores soluciones. Enseña a tus estudiantes estrategias para hacer observaciones de campo, focus group o entrevistas, o recopilar historias que ofrezcan ideas sobre las perspectivas de otros.
5. Deja su pasión al descubierto
La pasión es lo que mantiene a los innovadores motivados para continuar a pesar de pronósticos adversos y esfuerzos deficientes. Averigua qué capta el interés de tus estudiantes fuera de la escuela y busca oportunidades para conectar estos intereses con proyectos de la escuela. Preguntales qué estás haciendo cuando te sientes más creativo o qué herramientas o tecnologías estás utilizando. Sus respuestas deben sentar las bases para proyectos más atractivos.
6. Amplifica las ideas valiosas
En el mundo de hoy, donde el acceso a la información es omnipresente, la innovación puede ocurrir en cualquier lugar. Para participar plenamente en la cultura de la innovación, los estudiantes deben ser capaces de hacer más que generar sus propias ideas. Ellos también necesitan saber cómo evaluar críticamente una lluvia de ideas de los demás y decidir cuáles vale la pena apoyar. Desarrolla protocolos de aula para que los alumnos evalúen críticamente las ideas de otros. Pueden decidir lanzar su energía colectiva detrás de una idea prometedora o tomar componentes de varios equipos y unirlos en un proyecto final.
7. Aprende cuándo decir no
Ser un pensador crítico significa también ser capaz de detectar ideas poco maduras. Las ideas nuevas y audaces pueden tener errores que deben ser resueltos. Un enfoque que parece ser un cambio de juego puede ser demasiado caro para las prestaciones que esta ofrece o puede tener consecuencias imprevistas. Ofrece a tus estudiantes oportunidades para buscar problemas potenciales y aprende cuándo decir no.
8. Fomenta avances
¿Los estudiantes saldrán con ideas revolucionarias en cada proyecto? Probablemente no, pero puedes animarlos a estirar su pensamiento mediante el establecimiento de objetivos ambiciosos. ¿Qué serían capaces de hacer o demostrar tus estudiantes si realmente trabajaran como innovadores? Ofréceles ejemplos del mundo real compartiendo historias de innovadores de diferentes áreas, incluyendo los innovadores sociales que abordan problemas delicados como la pobreza o el analfabetismo. Comparte las historias de otras revoluciones para demostrar el gran esfuerzo en cada idea inspirada. Deja que los estudiantes aprendan que no pueden pretender plantear soluciones innovadoras para todos los problemas que abordan. Descubrir lo que no funciona puede ser un resultado útil también. La innovación genuina es realmente rara, pero vale la pena reconocerla y celebrarla cuando ocurre.

Fuente: Club Ediba

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