lunes, 22 de julio de 2013

Resiliencia en el Nivel Inicial

Por Lic. Elena Santa Cruz
“Cuando la NADA es segura, TODO es posible.” Grupo Libertablas
En los últimos tiempos, la palabra “resiliencia” ha sido muy nombrada pero no siempre explicada. La resiliencia, en términos cotidianos, es “la posibilidad de ver la mitad del vaso lleno”. Es saber, desde la experiencia de la misma vida, que todo lo que nos sucede es para “aprender algo” y que, por ello, las diversas situaciones difíciles que nos toca vivir no solo es bueno “pasarlas” sino salir fortalecidos de la experiencia. Los docentes sabemos mucho de eso. Somos mediadoras y mediadores de diálogos, de resolución pacífica de conflictos, de mirar -desde la posibilidad de cada uno- la oportunidad de construir.
2013-07-15-Resiliencia
Michael Ritter (1991) define la resiliencia como “una respuesta global en la que se ponen en juego los mecanismos de protección, entendiendo por estos (mecanismos) no la valencia contraria a los factores de riesgo, sino aquella dinámica que permite al individuo salir fortalecido de la adversidad, en cada situación específica y respetando las características personales”.
“Situación dinámica”, como bien lo expresa Edith Grotberg (1996), lo cual permite pensar en la resiliencia como una construcción constante.
Algunos de los pilares básicos de la resiliencia son los que habitualmente trabajamos. Puede que no sepamos que formaban parte de esta, por eso hoy los nombraremos y veremos, en mínimos ejemplos, cómo los docentes los tenemos incorporados en nuestra tarea cotidiana.
- Cuando un docente valora el juego, las producciones, las acciones de un niño, esta actitud eleva su AUTOESTIMA. No todos los pequeños han sido mirados desde la valoración de su ser, y este sostén afectuoso les cambia la percepción de sí mismos.
- En cada ronda compartida, en los proyectos grupales, en las meriendas con una bandeja de galletitas para todos, la COOPERACIÓN es un modo natural de compartir. En el Jardín, la magia de lo cotidiano nos hace ver en gestos concretos que un espacio para todos es posible.
- En las risas, en la actitud positiva del docente, en la mirada alegre, el HUMOR muestra su capacidad de desdramatizar, su posibilidad oxigenante de pararse frente a los problemas. Maestra que ríe es puente a la alegría. Todo fluye de un modo más liviano, más sencillo… ya que una sonrisa sincera da seguridad y esperanza.
- Cuando un maestro apoya la AUTONOMÍA apuesta a lo que cada niño puede hacer de acuerdo con su edad y circunstancia. Un maestro comprometido sostiene amorosamente el camino a la independencia, camino largo, paso a paso, que aquí comienza en la certeza de saber que CADA NIÑO PUEDE Y TIENE DERECHO A UNA NUEVA OPORTUNIDAD. Desde aquella mochila que logra colgar de su percherito, a las primeras letras, cada paso es un nuevo avance en este maravilloso camino de ser niño.
- Los docentes de Nivel Inicial apostamos tozudamente a la CREATIVIDAD como un modo de ofrecer una manera de ver el mundo. Creemos en la diversidad, en la riqueza de las opiniones, en los debates que tan frecuentemente se dan en las salitas, pensando muchas veces que ojalá los adultos pudiéramos dialogar e intercambiar miradas con el mismo respeto, convicción y pasión con que lo hacen los niños. Sabemos que el juego es el modo de expresión, de canalización de sentimientos, y es un puente indiscutido a la resiliencia. En el espacio lúdico, el niño construye conocimientos, elabora situaciones, se proyecta, se divierte. Mientras juega, sueña con un futuro y es, probablemente, este sueño infantil el que recordemos por siempre con la cálida y profunda luz que irradia la infancia.
“El juego hace referencia a un movimiento de vaivén que se repite continuamente, un ir y venir, donde ni uno ni otro extremo son la meta final.” Gadamer, H. G. (1998).
Estos pilares de la resiliencia los sostenemos a diario, porque es nuestro modo de ver la educación. Un docente sabe que siempre hay una nueva posibilidad y que la felicidad, la educación y el juego son derechos de todos y, por eso, allí estamos, en NUESTRO LUGAR, JUNTO A LOS NIÑOS Y SUS FAMILIAS.
Y como nos gusta decir a los titiriteros…
“Allí donde uno de nosotros entre a un aula…TODOS, DE ALGÚN MODO, ESTAREMOS.”

FUENTE: CLUB EDIBA

Los padres se preguntan: ¿por qué tantas tareas para el hogar?


Deberes / Tareas
Katrina Schwartz, del blog Mind Shift, nos responde.
Mientras continúa creciendo el movimiento en contra de las excesivas tareas para el hogar, algunos padres dicen que están dibujando una línea imaginaria entre la escuela y el hogar. Las escuelas, por su parte, comienzan a repensar el rol de las tareas y cómo deberían ser asignadas.
Los padres son sensibles a las presiones sobre sus hijos y quieren que tengan tiempo libre cuando llegan a casa después de siete horas en la escuela. Si el trabajo no es estimulante, entonces ¿por qué hacerlo?
“Yo creo que las escuelas deben pensar un poco más sus políticas para las tareas y trabajar junto a los docentes para asegurarse de que cualquier tarea que se les asigne sea enriquecedora, les brinde experiencias valiosas y sea corregida”. Es el testimonio de Jolene Ivey, una madre de 5 niños.
“Estamos enseñando para el examen, por lo que muchas instrucciones que deberían darse en el ámbito escolar, no están ocurriendo”, dijo Stephen Jones, un educador y padre. “Darles tareas para el hogar es una oportunidad más de darles trabajo”. Él no considera que esto sea lo peor, pero dice que las tareas para el hogar deberían permitir aplicar diferentes estilos de aprendizaje, o que sería más motivador y divertido cuando están en sus casas.
Los defensores de los deberes dicen que la capacidad de apretarse el cinturón y centrarse en tareas después de un largo día es una habilidad clave que los jóvenes necesitarán en la universidad y más allá. Si las escuelas secundarias no asignan suficientes tareas, los graduados no estarán preparados cuando se enfrenten a grandes cargas de trabajo en la universidad.
Pero Kenneth Goldberg, psicólogo y autor de “The Homework Trap” (la trampa de la tarea) argumenta que el éxito en la universidad se debe más a la confianza en uno mismo. Él dice que las tareas para el hogar hacen más visibles las dificultades de aprendizaje en aquellos niños para los cuales es difícil terminar el trabajo en el hogar. Uno de sus hijos lucha con la tarea todas las noches, lo que lo lleva a concluir que la tarea golpea al niño que lucha con la negatividad, desafiando su confianza en sí mismo en lugar de alimentarla.
Goldberg ofrece a los padres y docentes unas simples soluciones sobre cómo evitar la trampa de las tareas y aumentar la productividad. Él promueve la idea de designar cierta cantidad de minutos u horas a las tareas, independientemente de si el proyecto se termina.
Plantea:
1. Tiempo determinado para las tareas. Así como la escuela comienza y termina a determinada hora, define las tareas como un período de tiempo en particular. Piensa qué puede hacer el niño en un tiempo razonable y trabaja con él para que aprenda a usar bien el tiempo.
2. Reducción de las sanciones. Menores consecuencias resultarán más eficaces tanto en la movilización del niño como para permitir a los padres abordar el tema con calma.
3. Respeta la autoridad. Los docentes son quienes están a cargo en la clase. Los padres deben ir con cuidado a la hora de decirles lo que deben hacer. Los padres son quienes están a cargo en el hogar, los docentes no deberían decirle a los padres cómo organizarlo. En última instancia, cuando haya que tomar decisiones acerca de comportamientos en el hogar (por ejemplo, las tareas), los padres deberán ser quienes tengan la última palabra.
“Los docentes deben reconocer que los padres son la cabeza del hogar, los docentes son la cabeza en el aula y que las tareas son dadas con el permiso de los padres”, dice Goldberg.
Para los padres que quieren que sus hijos tengan éxito en la escuela, el acertijo de las tareas en el hogar es algo ineludible.
“Las tareas para el hogar han sido una experiencia miserable en mi vida”, dice Ivey. “Los docentes tienen a mis hijos 7 horas por día y cuando ellos llegan a casa me gustaría que pudieran hacer otra cosa”.

FUENTE: CLUB EDIBA

Formar en la autonomía: ¿el gran desafío de la educación actual?

¿Qué significa formar a los alumnos y a las alumnas “en la autonomía”?
Cuando hablamos de autonomía y de aprendizajes para el desarrollo de la autonomía, nos referimos, dentro del campo educativo, a conseguir que el educando se haga dueño de su proyecto de vida. Actualmente, formar a los alumnos y a las alumnas en la autonomía es uno de los desafíos de la educación que comienza ya, desde la Educación Infantil, preparando a los más pequeños para asumir ciertas responsabilidades que pertenecen a su vida y haciéndoles partícipes de su propia formación.
Heteronomía y autonomía en la educación
En el desarrollo personal de nuestros alumnos y alumnas, la meta que perseguimos es que lleguen a ser autónomos, lo que refuerza nuestro propósito de tener en cuenta enfoques constructivistas, activos y participativos en los diversos aprendizajes de todas las áreas. La autonomía intelectual que van desarrollando abre posibilidades para alcanzar la autonomía moral. Partimos de la heteronomía o autoridad centrada en el educador, para llegar a la autonomía, en la que el alumno o la alumna es artífice de su autoformación y responsable en su proceso de aprendizaje; se trata del paso de la moral establecida, de los moldes fijos, de la pasividad y receptividad, de la norma, guía e imposición a un nuevo paradigma donde pasamos a un enfoque en el que se comparten las responsabilidades y donde el alumno o la alumna va asumiendo protagonismo, en el que surge la posibilidad de crecer con mayor libertad y espíritu crítico, implicado y activo.
¿Cómo se trabaja con autonomía?
Para trabajar con autonomía seguiremos las siguientes recomendaciones:
Utilizar autoinstrucciones: el alumno o la alumna sabe qué tiene que hacer y secuencia él mismo los pasos que debe dar para conseguir la meta. Va autocontrolándose progresivamente, planifica sus estrategias de resolución de problemas, corrige sus errores, reformula sus aciertos y valora sus logros.
Fijar objetivos alcanzables: el alumno o la alumna ordena sus prioridades y se basa realmente en lo que quiere hacer, conociendo sus limitaciones y apoyándose en los recursos que proporciona su entorno cotidiano.
Saber actuar regulando la conducta: el alumno o la alumna, en cada momento de su proceso de aprendizaje va actuando según su criterio y con la mayor objetividad posible se va adaptando a la situación en que se encuentra.
Un método de actuación: el trabajo por proyectos. ¿En qué consiste?
El trabajo por proyectos, principalmente en Educación Infantil, desarrolla el currículo por medio de proyectos de trabajo, proporcionando un nuevo modelo de escuela, un nuevo papel docente y un alumno o una alumna capaz de participar y crear todo su proceso de enseñanza-aprendizaje. La motivación es el elemento fundamental del método de proyectos; la libertad de acción plasmada en tareas concretas lleva al niño y a la niña a la construcción del conocimiento. Nosotros, los docentes, debemos saber cómo abordar la planificación de los procesos y reflexionar sobre el valor y la importancia de los diferentes registros, contando con los intereses, las críticas y las alternativas que proponen nuestros niños y nuestras niñas. Las actividades en el aula serán intensas e invitarán, cada día, a que el alumno o la alumna participe con emoción y responsabilidad compartida; estas actividades en las que se implica y colabora el alumno o la alumna son las que dan realmente sentido al proyecto.
Sugerencias para que se desarrolle un proyecto
1. Diferenciar la planificación de la programación y los efectos que esto lleva consigo.
2. Analizar y reflexionar sobre el papel de cada una de las partes, los docentes, los niños, las niñas y sus propias familias, en esta metodología.
3. Desarrollar modelos de intervención que favorezcan la atención a la diversidad, el
aprendizaje significativo, el desarrollo de las capacidades y la autonomía.
4. Relacionar el enfoque constructivista y el aprendizaje por proyectos.
5. Evaluar cómo se desarrollan las capacidades del alumno o de la alumna en función de su potencial.
¿Cómo empezamos?
1. Valorando los distintos entornos de aprendizaje que surgen como consecuencia de utilizar los proyectos como alternativa didáctica.
2. Estableciendo el papel de facilitadores y mediadores en el proceso de aprendizaje tanto a los profesores como a las familias.
3. Teniendo presente la necesidad de escuchar para poder preguntar y reformular las palabras del otro, desarrollando así la escucha activa y las competencias (lingüísticas, matemáticas, de conocimiento e interacción del mundo físico, digital y de tratamiento de la información, cultural y artística, social y ciudadana, emocional, aprender a aprender, autonomía e iniciativa personal…) de tipo comunicativo en general.
4. Valorando las técnicas de negociación y de toma de decisiones como bases pedagógicas.
5. Tomando como base la programación didáctica para llegar a la planificación del proyecto.
6. Optimizando la organización de los espacios y los tiempos adecuados al proyecto.
7. Siendo capaces de conseguir una perspectiva distinta para el desarrollo del proceso educativo.
8. Conociendo el enfoque constructivista y sus principios metodológicos.
En definitiva, para desarrollar un proyecto:
- Debemos asegurarnos de que el aula sea un espacio adecuado y acondicionado.
- La propuesta tiene que ser atractiva y divertida, y adecuarse al curso del niño y la niña con nuevas formas de “hacer” y de “conocer”.
- El niño o la niña debe ser el protagonista y el docente debe ser el mediador y motivador.

FUENTE: CLUB EDIBA

domingo, 7 de julio de 2013

Cómo transformar tu clase en una fábrica de ideas

Suzie Boss de Mind Shift ha publicado recientemente un artículo (en íngles) sobre “Cómo transformar tu clase en una fábrica de ideas”, en el que plantea la necesidad de preparar a los niños de hoy para los desafíos del futuro, iniciándolos en habilidades y nuevas formas de pensar, y alentándolos a buscar la innovación en todos los aspectos de su vida.  Para esto, ella nos ofrece una lista de consejos tomados de clases en las que los docentes están reinventando la escuela de ayer como fábricas de ideas del futuro. A continuación compartimos con ustedes los 8 consejos para fomentar la innovación en el aula:
1. Da la bienvenida a preguntas auténticas
Los buenos proyectos comienzan por buenas preguntas. Escucha a tus estudiantes atentamente para conocer qué les causa curiosidad. En lugar de presentarles tareas ya hechas, invítalos a participar de su diseño. Asegúrate de que las preguntas que les hagas involucren cuestiones del mundo real que les interese investigar.
2. Fomenta el trabajo en equipo
Los proyectos ofrecen un contexto ideal para desarrollar las habilidades de tus estudiantes, pero asegúrate que el trabajo en equipo no se sienta artificial. Si los proyectos son demasiado grandes para que cualquier estudiante los haga solo, los miembros de un equipo tendrán razones reales para descansar en las contribuciones de los demás. Enséñales cómo desmembrar un proyecto en piezas más pequeñas y manejables, y toma las buenas ideas que cualquier miembro proponga. Brindales ejemplos de innovaciones que no podrían haber sido posibles sin esfuerzos de equipo, para ayudarlos a valorar esta forma de trabajar.
3. Prepárate para pensar en grande
Los innovadores tienen la tendencia a pensar en grande. Saben cómo utilizar las herramientas sociales para que una idea valiosa se haga viral. Invita a tus estudiantes a compartir sus proyectos con audiencias más allá de la clase, usando herramientas como YouTube o sitios de publicación online. Ayúdalos a construir redes para intercambiar ideas con pares y aprender de expertos alrededor del mundo.
4. Construye empatía
La innovación no ocurre en el vacío. Los innovadores que tienen empatía pueden pararse fuera de su propia perspectiva y mirar la cuestión desde diferentes puntos de vista. Acercarse a un problema de esta forma, llevará a mejores soluciones. Enseña a tus estudiantes estrategias para hacer observaciones de campo, focus group o entrevistas, o recopilar historias que ofrezcan ideas sobre las perspectivas de otros.
5. Deja su pasión al descubierto
La pasión es lo que mantiene a los innovadores motivados para continuar a pesar de pronósticos adversos y esfuerzos deficientes. Averigua qué capta el interés de tus estudiantes fuera de la escuela y busca oportunidades para conectar estos intereses con proyectos de la escuela. Preguntales qué estás haciendo cuando te sientes más creativo o qué herramientas o tecnologías estás utilizando. Sus respuestas deben sentar las bases para proyectos más atractivos.
6. Amplifica las ideas valiosas
En el mundo de hoy, donde el acceso a la información es omnipresente, la innovación puede ocurrir en cualquier lugar. Para participar plenamente en la cultura de la innovación, los estudiantes deben ser capaces de hacer más que generar sus propias ideas. Ellos también necesitan saber cómo evaluar críticamente una lluvia de ideas de los demás y decidir cuáles vale la pena apoyar. Desarrolla protocolos de aula para que los alumnos evalúen críticamente las ideas de otros. Pueden decidir lanzar su energía colectiva detrás de una idea prometedora o tomar componentes de varios equipos y unirlos en un proyecto final.
7. Aprende cuándo decir no
Ser un pensador crítico significa también ser capaz de detectar ideas poco maduras. Las ideas nuevas y audaces pueden tener errores que deben ser resueltos. Un enfoque que parece ser un cambio de juego puede ser demasiado caro para las prestaciones que esta ofrece o puede tener consecuencias imprevistas. Ofrece a tus estudiantes oportunidades para buscar problemas potenciales y aprende cuándo decir no.
8. Fomenta avances
¿Los estudiantes saldrán con ideas revolucionarias en cada proyecto? Probablemente no, pero puedes animarlos a estirar su pensamiento mediante el establecimiento de objetivos ambiciosos. ¿Qué serían capaces de hacer o demostrar tus estudiantes si realmente trabajaran como innovadores? Ofréceles ejemplos del mundo real compartiendo historias de innovadores de diferentes áreas, incluyendo los innovadores sociales que abordan problemas delicados como la pobreza o el analfabetismo. Comparte las historias de otras revoluciones para demostrar el gran esfuerzo en cada idea inspirada. Deja que los estudiantes aprendan que no pueden pretender plantear soluciones innovadoras para todos los problemas que abordan. Descubrir lo que no funciona puede ser un resultado útil también. La innovación genuina es realmente rara, pero vale la pena reconocerla y celebrarla cuando ocurre.

Fuente: Club Ediba

Los niños y las TIC

Por Araceli Galán Martín
Artículo publicado originalmente en Maestra de Primaria Nº 101 de España
2013-04-08-niños-y-tics-2La naturalidad con la que nuestros alumnos se aproximan a las Tecnologías de la Información y la Comunicación les proporciona innegables beneficios de carácter educativo, social y de ocio. Sin embargo, también existen una serie de riesgos relacionados con las TIC, que pueden afectar de forma especial a los menores. Por ello, para que niños y adolescentes puedan disfrutar de las TIC en toda su extensión y aprovechar las múltiples posibilidades que estas les ofrecen, es clave que sepan cuáles son sus riesgos y conozcan la forma de afrontarlos. De ese modo, también aumentará la confianza de sus padres hacia las TIC y su incorporación a la sociedad del conocimiento.
Hoy día, todos y todas sabemos que internet y las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) tienen una presencia muy importante en nuestras vidas cotidianas. Mucho más en la vida de los niños, niñas y jóvenes que por haber nacido en un entorno dominado por la presencia tecnológica acceden con más facilidad que los adultos a la manipulación de estos nuevos lenguajes. Y lo hacen con tal grado de pericia, destreza y adaptación que sugerencias y experiencias a ese mundo que abren las nuevas TIC y que tantas posibilidades educativas nos propone.
¿Qué suelen hacer los niños y jóvenes con las TIC? ¿Qué hacen con internet?
Es importante partir de un concepto. Las TIC hoy día son un medio indispensable de la socialización y de la construcción identitaria. Los niños, niñas y jóvenes se construyen a ellos mismos de forma permanente cuando utilizan las TIC.
Las imágenes que deciden mostrar de ellos mismos o de las cosas que les gustan y prefieren, los relatos que deciden resaltar y con los que eligen fragmentos de la realidad, las modas que publicitan, las elecciones estéticas y artísticas, sus historias de amor, sus aventuras juveniles y hasta sus desventuras de crecimiento, los aprendizajes y las búsquedas que desarrollan, sus recorridos cotidianos, los trayectos que realizan, sus pasiones y sus odios, sus símbolos preferidos, y sus formas de mirar el pasado, presente y el futuro quedan plasmados y se reproducen mientras los chicos y las chicas, juegan, charlan, investigan o simplemente se entregan sin aparentes razones explícitas al mundo virtual a través de los ordenadores.
Los niños, las niñas y los jóvenes chatean, conversan con amigos y desconocidos, buscan información referida a temas de su interés, o los fanáticos de los blogs y los foros cuando eligen algunos de los cientos que hay en la red para discutir con habitantes de lugares remotos sobre un tema común, o intercambiar información válida sobre el mismo.
Las TIC los acompañan como tutores celosos en sus tareas escolares cotidianas, y en muchos casos, los niños no solo aprovechan la facilidad del “Copiar y Pegar” que permite la web sino que buscan información, la comparan con otra, seleccionan, editan, complementan con ideas propias, etc. En ese trabajo, aun cuando no le pongan ese nombre, contrastan “fuentes” de información. Los niños, las niñas y los jóvenes juegan en red o con juegos en de soportes técnicos. Hay miles de juegos on line que los distraen y estimulan sus sentidos durante varias horas del día y en algunos casos estos juegos se transforman en verdaderas compañías a falta de amigos cercanos o padres sin tiempo a causa de las ocupaciones cotidianas. Incluso son “refugio” para los chicos a los que no les dejan salir por problemas de “inseguridad”.
Bajan contenidos, principalmente música, películas, fotos, videos cortos, juegos, mapas, programas de televisión con los que luego cargan sus teléfonos móviles, MP3, MP4 y MP5.
Las TIC permiten, también, mantener encendida la llama del vínculo familiar, sobre todo cuando los seres queridos y muy cercanos están separados por la distancia de ciudades o países.
Los jóvenes también se dan a conocer a través de sus propias webs, blogs o fotologs donde aprovechan para subir información que les retrate de la manera más fiel posible, o de la manera que ellos desean mostrarse. Y qué mejor manera que una web que uno mismo administre y a la que uno mismo suba la selección de información más fiel a ese perfil que se desea transmitir. Y en algunos casos con resultados fantásticos.
¿A qué clases de riesgos nos exponen las TIC?
Las nuevas maneras de participar de entornos de diálogos abiertos a través de las nuevas TIC ofrecen muchas ventajas y algunos peligros para grandes y pequeños, que lejos de amedrentarnos tenemos que conocer para saber prevenir. Con esto nos referimos a:
- Que cuando chateamos, o utilizamos el correo electrónico estamos dando, en mayor o menor medida, datos personales y estos pueden ser utilizados por desconocidos para averiguar detalles de nuestra intimidad que muchas veces no estamos dispuestos a compartir con otros.
- Que aunque alguien piense que su imagen y las imágenes que portan las fotos que se suben pueden ser utilizadas con fines muy determinados, a menudo en la práctica se terminan utilizando para cosas que difieren en mucho de las intenciones de sus autores. Y es extremadamente difícil “quitar” de la web contenidos subidos.
- Los archivos que solemos recibir de personas desconocidas pueden contener virus o datos no adecuados.
- Que es relativamente fácil “inventar” una identidad para establecer contactos a través de internet. Tan fácil como crear una cuenta de correo o un usuario de chat.
- Como contrapartida, es relativamente difícil saber quién es el que nos ha escrito, desde qué máquina y cuándo.
- Que muchas veces los contactos virtuales terminan en acercamientos interpersonales y encuentros reales donde se producen relaciones de poder y abusos.
Esto nos lleva a estar alertas cuando personas que desconocemos nos piden fotos personales o nos hacen preguntas de nuestro entorno y nuestra vida familiar, o nos envían fotos personales aunque no se las hayamos solicitado y sobre todo cuando insisten en encontrarse con nosotros en algún lugar real.
Internet: un mundo peligroso con una riqueza enorme
2013-04-08-Niños-y-tics
La escuela es una de las pocas instituciones a las que asisten (o deberían asistir) todos los niños y adolescentes de nuestra sociedad. Por eso es un lugar privilegiado de encuentro entre adultos y jóvenes, donde el diálogo puede darse verdaderamente como proceso, la cantidad de horas compartidas, la existencia de un lugar común, por la repetición de rituales cotidianos, y la cantidad de docentes que trabajan desempeñan en cada establecimiento.
La casa, por su parte, es el lugar más íntimo, donde se trazan los vínculos primarios y de socialización inicial de las personas, donde vivimos y satisfacemos muchas necesidades básicas.
Ambos espacios, escuela y casa, pueden ser lugares complementarios en el abordaje de la relación entre los jóvenes y las TIC. Ese abordaje debería ser, desde nuestro punto de vista, un acompañamiento. Pero un camino transitado en conjunto donde (sin borrar nuestro rol como adultos responsables, maestros, padres, etc.) aprendamos a aprender de los chicos, aprendamos a compartir conversaciones y prácticas donde valoremos sus propias maneras de usar las TIC.
Necesitamos construir una relación de confianza (ni intrusos ni indiferentes) con nuestros estudiantes e hijos para que cuenten con nosotros cuando tengan una duda, cuando se sientan incómodos, perciban algún riesgo o estén siendo víctimas de algún tipo de acoso, abuso, etc.
Comencemos por un principio básico de la época que nos toca vivir. Un principio que puede verse como debilidad, aunque en realidad se trata de una gran fortaleza. Ni el docente, ni las profesoras, ni los padres lo saben todo, y tampoco están en condiciones de dar respuesta sobre y cada uno de los problemas que presentan los niños, las niñas y jóvenes. Ya nadie espera eso de ellos, por suerte.
Es un gran alivio comprender que se puede enseñar, se puede transmitir valores y construir conceptos con los jóvenes sin que sea necesario ser el dueño de los saberes legítimos. Debemos ser capaces de establecer una nueva relación intergeneracional basada en la comunicación, la reflexión y la voluntad de escuchar.
Si podemos partir de ese punto, ya estaremos dando un gran paso a la búsqueda de soluciones compartidas.
¿Qué podemos hacer los docentes?
- Estar alertas
El rol del docente es crucial a la hora de detectar o reconocer cuando un niño o una niña tiene un problema emocional o de comportamiento que puede deberse a un posible abuso.
Generar las condiciones para que los niños se animen a contar lo que viven es un paso muy importante. Para los niños y niñas se trata de una manera de comenzar a defenderse, a crear redes de apoyo, a encontrar a personas donde depositar esperanzas de solución. Y tener en cuenta que cuando los niños cuentan situaciones de abuso casi nunca mienten. Es preferible arriesgarse a estar frente a una mentira que desestimar un relato por considerarlo a priori falso, porque cuando un niño deja de confiar, también deja de contar.
Y recordar que el culpable es el agresor, nunca el propio niño.
- Potenciar la autogestión y la autoprotección
El docente tiene que trabajar para lograr que los niños y las niñas adquieran o refuercen su SEGURIDAD y AUTOESTIMA. El niño tiene que sentirse orgulloso de sí mismo si quiere superar el daño que le ha causado el abuso, tiene que volver a creer en su inteligencia, en su astucia y en su capacidad de encontrar salidas aunque se encuentre frente a verdaderos callejones oscuros.
De la misma manera promover la AUTONOMÍA del niño en la toma de decisiones. El docente siempre tiene que hacerle sentir parte de las decisiones que toma y nunca ponerlo en situación de ser objeto de decisiones ajenas.

Recreo: Decidir en el acto

Por Laura Sarramida de Argentina (Ayacucho, Buenos Aires)
Las despedidas de año nos llevan a un mundo de emociones confusas y entremezcladas. Allí están ellos: nuestros alumnos, inquietos y ansiosos por la llegada de su momento, aguardando la entrega de diplomas.
Ésta es la historia de un ciclo muy especial para mi trabajo como profesora, y quiero narrar aquí la despedida de cinco jóvenes de los que solemos llamar “conflictivos”, “interdisciplinados”, “problemáticos”, o con palabras más o menos acomodadas a nuestras conciencias pedagógicas, que se perturban ante casos como éstos.
El pequeño grupo tenía sus códigos internos y sus pautas comunes: asistían poco a clases, vivían en el mismo barrio periférico, fumaban, provenían de familias disfuncionales, y amaban por sobre todas las cosas el único género de música que los identificaba: la “cumbia villera”.
Lo paradójico fue que esto último me permitió llegar a ellos. Al principio parecía imposible lograr un canal de comunicación entre nosotros, pero el tiempo y la paciencia me demostraron lo contrario. Cuando se es docente joven una cree que todas las respuestas las puede hallar en los libros. ¿Qué libro podía darme la receta para esto? Los chicos me enseñaron que la mejor manera de comunicarse para lograr el proceso educativo es mostrarse como persona antes que nada. Fue así que nuestras clases se volvieron atípicas: trabajando sentados en el patio, en el aula con mate de por medio o escuchando de fondo cumbia villera.
Hoy me siento parte de este grupo: veo cómo se van, y sé que un poquito de mí se irá con ellos. Sus sonrisas amplias esperando recibir el diploma me muestran el sentimiento que compartimos en un instante tan mágico. Tratar con ellos, convivir con sus ilusiones y sus fantasmas, ver que ahora se les entreabre una puerta al futuro, es para mí una enseñanza de vida que no tiene precio. Y aunque todo está guardado ya en ese rincón del alma donde se llevan las experiencias indelebles, ahora repaso sus gestos, sus nombres, sus historias:
Pedro: Pasaba la mayor parte del tiempo trabajando en el campo. Su cuerpo robusto, su caminar lento y sus pequeños anteojos hacían de él un adolescente introvertido y hosco, que con bastante frecuencia estallaba demostrando su carácter por medio de la violencia física y verbal.
Manuel: Baja estatura, pelo largo e inalterable vocación por las peleas. Ocultaba su mirada y sus sentimientos bajo una gorra de visera. En clase siempre creí que no prestaba mucha atención, pero me demostraba con sus respuestas que estaba equivocada.
Marisa: muy delgada y de grandes ojos verdes, observaba silenciosamente a sus compañeros. Tenía dificultades para establecer una buena comunicación con cualquier persona.
Carolina: Las pocas veces que asistía al colegio llegaba drogada. Siguió todo el año un tratamiento psiquiátrico que no la puso a resguardo de sus adicciones. En rigor su verdadera terapia era contarle una y otra vez a los compañeros lo disgustada que estaba con su vida.
Lorena: Líder de grupo. Siempre tenía dinero para comprar golosinas a sus amigos (tal vez una forma de comprar el amor que le hacía falta). La paradoja es que algunos decían que “vendía” otra clase de amor y poco antes del diploma de egresada recibió su diagnóstico de embarazo.
Ya va a comenzar el acto. Mis colegas y yo estamos tensas, orgullosas y melancólicas a la vez. Hemos dejado mucho esfuerzo entre las paredes de las aulas, como venimos haciendo año tras año en distintos colegios.
De un momento a otro mis alumnos estarán en el escenario: se ganaron el derecho a esa esperanza que les van a entregar. ¿Qué harán con ella al enfrentar la vida? ¿Qué hará la vida con la esperanza de ellos? ¿Valió la pena tanto insomnio, tanto desgaste y tanto sobreesfuerzo?
Ahora suenan los primeros acordes del Himno Nacional. Yo sé que todos los docentes del colegio sentimos cosas parecidas. Lleno de aire mis pulmones (es casi un gran suspiro que dispone a cantar) y una lágrima que venía desde lo más hondo me sale con la primera estrofa. Es muy probable que no volvamos a ver a esas chicas y muchachos que se llevan nuestros mayores desvelos. Pero sus miradas de cariño nos hacen decidir en el acto: cuando vuelvan a comenzar las clases estaremos aquí.

40 formas distintas de decir ¡Buen trabajo!

En la página Worksheet Library publican distintos tips para docentes. Este en particular nos llamó la atención por su practicidad, ya que nos presentan distintas formas de decirle a un estudiante que realizó un buen trabajo. Así que lo traducimos para que lo puedan aplicar:
El reconocimiento ayuda al desarrollo de los estudiantes. Hace que quieran trabajar mejor cuando saben que han satisfecho las expectativas del profesor. Lo importante es recordar que solo debe darse un reconocimiento cuando es merecido. Esto ayudará a que los estudiantes se esfuercen y utilicen trabajos pasados como guía para las futuras tareas. Estas son 50 formas de decir “¡Buen trabajo!” a quienes merecen un reconocimiento.
1. ¡Haz hecho un trabajo estupendo!
2. ¡Sigue así!
3. Estás en el camino correcto.
4. ¡Gran trabajo!
5. Esto es muy bueno.
6. Tu esfuerzo está dando sus frutos.
7. Exacto.
8. He visto que te has esforzado.
9. ¡Muy bien hecho!
10. Estoy orgullos@ de ti.
11. Has mejorado mucho.
12. Estás haciéndolo mejor hoy.
13. ¡Ya casi has terminado!
14. Creo que lo has resuelto.
15. ¡Ya lo tienes!
16. ¡Wow, qué mejora!
17. Sabía que podías hacerlo.
18. Esa es la forma de hacerlo.
19. ¡Felicitaciones!
20. No está mal.
21. No te rindas, está quedando muy bien.
22. Aprendes rápido.
23. ¡Correcto!
24. ¡Bien por ti!
25. Deberías sentirte bien por tu trabajo.
26. Yo no podría haberlo hecho mejor.
27. Si lo haces una vez más, lo entenderás mejor.
28. ¡Fantástico trabajo!
29. Gran esfuerzo.
30. Me gusta enseñar a estudiantes como tú.
31. Esa es la forma correcta de hacerlo.
32. Eso merece una buena nota.
33. ¡Sensacional trabajo!
34. ¡Excelente trabajo!
35. Estoy impresionad@ con tu trabajo.
36. ¡Mucho mejor!
37. Debes haber practicado mucho.
38. Es un placer trabajar con estudiantes como tú.
39. ¡Maravilloso!
40. Este es tu mejor trabajo hasta ahora.

¿Qué otras expresiones se les ocurren?

Fuente: Club Ediba

Cómo estimular la curiosidad

Sabemos que la curiosidad es un elemento muy importante a la hora de aprender. ¿Cómo podemos despertar esa curiosidad en nuestros estudiantes? se pregunta el profesor en economía y psicología de la Universidad Carnegie Mellon, George Loewenstein. En su libro La Psicología de la Curiosidad (The Psychology of Curiosity), Loewenstein afirma que la curiosidad despierta cuando la atención se enfoca en algo que desconocemos. Esos vacíos de información producen una sensación de privación, que se vuelve curiosidad. La curiosidad individual se ve motivada por obtener la información que falta para reducir o eliminar esa sensación de privación.
En el blog Mindshift, publican tres consejos prácticos basados en las teorías de Loewenstein:

1. Comienza por la pregunta. El científico cognitivo Daniel Willingham ha notado que los docentes –junto a los padres, administradores y líderes de todo tipo– suelen estar tan interesados en la respuesta que no se toman el tiempo suficiente para formular la pregunta. Esto lo explica en su libro ¿Por qué a los estudiantes no les gusta la escuela? (Why don’t students like school?), en el que afirma que es la pregunta lo que estimula la curiosidad. En lugar de comenzar por la respuesta, intenta despertar interés por la pregunta y que esta sea la que genere un vacío de información.
2. Enciende la mecha. George Loewenstein considera que la curiosidad requiere algún conocimiento previo. No nos despierta curiosidad aquello sobre lo que no sabemos nada. Pero en cuanto aprendemos un poco, nuestra curiosidad se despierta y queremos saber más. De hecho, algunas investigaciones demuestran que la curiosidad aumenta con el conocimiento: mientras más sabemos, más queremos saber. Para comenzar con este proceso, Loewenstein sugiere “encender la mecha”, generando intriga con un poco de información incompleta.
3. Invita a la comunicación. Los docentes de idiomas han mantenido la idea de utilizar ejercicios que generen un vacío de información y luego solicitarle a los estudiantes que se comuniquen entre ellos para llenarlo. Por ejemplo, puedes darle a un estudiante una serie de imágenes que muestren el comienzo de una historia, y a su compañero, una serie de imágenes que muestren el final de esa historia. Solo al hablar entre ellos (en el idioma extranjero que estén aprendiendo, obviamente) podrán completar la información que a cada uno le falta.

¿Conoces alguna otra forma de despertar la curiosidad? -

Fuente: Club Ediba