sábado, 4 de octubre de 2014

El niño azul

TITULO: El niño azul

VALORES: Obediencia, Amor filial.


Esteban había nacido en un país donde la nieve cubre a la tierra la mayor parte del año. Como vivía junto a su familia en un lugar alejado, conocía a pocos niños pequeños. Sus padres le habían dicho que deberían irse a vivir al pueblo cercano para que Esteban pudiese ir a la escuela.
El niño estaba feliz. Sin embargo, comprendía que no iba a ser algo fácil, ya que su piel, su cabello y sus ojos tenían un extraño color azul. Esteban era un niño azul. Su madre le decía que era tan hermoso como cuando el cielo sin nubes se refleja sobre el hielo. Aunque todos sabemos que, para las madres, sus hijos son los más bellos de todo el mundo, Esteban comprendía que era diferente.
Una mañana de invierno, tan apacible que hasta parecía que el aire fuese menos frío que de costumbre, sus padres le dieron permiso de salir a jugar. Cerca de la casa había un bosquecito de pinos y una leñera donde el padre partía los troncos para poder calentar la casita. Esteban tenía como tarea ayudar al padre a juntar las ramas pequeñas y las astillas. Juntó algunas ramitas, intentando construir una casa de juguete; unas piedras harían las veces de los perros que su padre ataba al trineo.
Una voz a su espalda lo hizo darse vuelta:-“Hola, Esteban”- El dueño de la voz era un hombrecito diminuto, ataviado con ropas abrigadas de leñador.-“Soy el duende Ignacio, siempre te veo jugar por aquí y quería ayudarte”-
-“¿Ayudarme? Yo nada necesito. A demás mis padres me advirtieron que no hable con extraños”- respondió Esteban.
-“Yo creo que, siendo un niño con la piel y el cabello azules no va a ser sencillo que vayas a la escuela. Los otros niños te encontrarán extraño y tal vez no quieran ser tus amigos”-Explicó Ignacio, no sabemos aún con qué intenciones.
-“Bueno… tal vez… ¿Cómo me ayudarías?”- Esteban sentía curiosidad.
-“Mira, es fácil. Solo debes hacer todo lo que yo te diga. Cuando tu padre vaya al pueblo mañana por la mañana debes enganchar los perros al trineo, pero cambiando el orden: los que van siempre adelante debes colocarlos atrás. Debes mantenerte firme y dejar los perros como yo te indico, a pesar de lo que te diga tu padres”- El duende se subió a una pila de leña para estar a la altura de Esteban cuando lo hablaba y poder así mirarlo profundamente a los ojos. –“ Si haces lo que te digo, inmediatamente tu piel se volverá del mismo color de los otros niños del pueblo”.
Esteban lo pensó, pero no estaba convencido: -“¿Y si no le gusta a mi padre lo que hago?”-
-“Bueno… se enojará un poco, pero tú serás como todos los niños. ¿No es eso lo que deseas?”- La voz de Ignacio sonaba convincente.
Esa noche Esteban pensó mucho sobre lo sucedido. Quería ir a la escuela y ser como otros niños, aunque sus padres lo amaban así como era. Pero jamás había desobedecido a su padre.
Al día siguiente, tempranísimo, la madre preparó un riquísimo desayuno y luego Esteban debía enganchar los perros al trineo. Estos se mostraron felices porque comprendían que saldrían de paseo. Cada perro conocía su orden en el trineo, por lo cual, cuando Esteban los cambió de posición, siguiendo las órdenes del duende, éstos se mostraron confundidos y desorientados. Cuando salió el padre con los bultos que llevaría se sorprendió de lo que había hecho el niño y le dijo: -“Esteban, te has confundido, los perros no deben ir enganchados así porque su guía es Yuri, por eso debe ir adelante. Solo a él siguen y obedecen los otros perros. Colócalos como deben ir mientras cargo el trineo”-
-“Esteban, recuerda: si quieres volverte como los otro niños, no obedezcas”- murmuró el duende, escondido detrás de unos troncos. Esteban se quedó parado, sin saber qué hacer. De pronto, comenzó a enganchar y desenganchar los perros para que quedasen en el orden en el que debían, con el perro Yuri adelante. Se volvió y le dijo al duende:-“Retírate, yo jamás desobedeceré a mi padre aunque siempre sea un niño azul y no llegue a tener amigos, porque mi padre me ama así como soy y hace todo por mí”-
Inmediatamente, el duende Ignacio desapareció. Cuando la madre salió a despedir al padre ambos miraron a Esteban: su piel, su cabello y sus ojos eran del mismo color que los de cualquier otro niño del pueblo. Los tres se abrazaron.

Ese era, en realidad, el secreto del duende Ignacio: al obedecer Esteban a su padre había obtenido el premio que esperaba ganar





AUTOR: Alejandra Irene Hocher Hocher
PAIS: Argentina

Un Dinosaurio Irritable

TITULO: Un Dinosaurio Irritable

VALORES: Amistad, Solidaridad ,Generosidad.

Érase una vez un Dinosaurio malhumorado, que desde que le pico una pequeña abeja en su lomo no cesaba de quejarse y no permitía que nadie se acercase a él.
-Caramba Chispitas le decía su mejor amigo, si sigues con ese mal humor ningún Dinosaurio de este valle se te va acercar, y es muy desagradable estar solito.
-Si vete, no te necesito, además tu no sientes el dolor que tengo en mi pobre lomo, prefiero estar solo Gruño Chispitas.


El viejo Brontosauro se fue con tristeza del gran valle, pensando en como podría ayudar a chispitas. En ese momento, un Terodáctilo le dijo:- Detrás del río, hay unas hierbas que sanan los dolores más fuertes. Te puedo mostrar
-Allí están le dijo el Terodáctilo, Llévaselas aunque el no se lo merece, pero como es tu amigo y tu lo quieres mucho, las plantas lo curaran.

Fue así como el Brontosauro decidió llevarle las plantas a Chispitas para que se curase, aunque estaba de un insoportable.
-Tú si eres tonto, porque lo vas a curar, ese Tiranosaurio es muy desagradecido, y siempre esta de mal humor, no tienes miedo de que te coma le dijeron dos Brontosauros
-Él jamás me haría daño, cuando éramos pequeñitos jugábamos siempre juntos respondió el Brontosauro.
-Bueno, buena suerte le dijeron los dos Brontosauros no muy convencidos.

-Otra vez tú aquí. Gruño Chispitas. Antes de que sigas gruñendo y volviéndote más insoportable, te traje algo para curar tu dolor en el lomo respondió el Brontosauro.

Entonces, ante la sorpresa del Brontosauro, Chispitas se comió ávidamente la planta y, inesperadamente, Chispitas se había convertido en un lindo Tiranosaurio de color verde, y que además estaba mas feliz que nunca.







AUTOR: Judith Carolina Bascones Lejter
PAIS:Venezuela

EL TESORO AL FINAL DEL ARCOIRIS

TITULO: EL TESORO AL FINAL DEL ARCOIRIS 

VALOR: AMISTAD

Había una vez, en un pueblo rodeado de montañas azules y desiertos, tres amigas que se querían mucho: se llamaban Rosy, Regina y Sofía ¡ Eran las mejores amigas del Mundo! Por las tardes, al salir de la escuela, se iban caminando juntas a sus casas.Un día, luego de salir de clases, se dieron cuenta que Sofía estaba llorando. De inmediato le preguntaron qué le pasaba.


• Es que estoy muy triste porque mi papá no podrá venir para mi cumpleaños.-respondió ella.

Hacía tres años que su papá se había tenido que ir a trabajar en la pizca, al otro lado de la frontera. Cada cumpleaños de su hijita, el señor volvía sin falta para festejarla, y era la época más feliz para la niña. Pero una noche antes, había escuchado sin querer una conversación en la cual su mamá le decía a su abuelita que la cosecha de tomate se había arruinado con las nevadas, y por tanto, su papá no tenía dinero para regresar al pueblo. Desafortunadamente, la familia tampoco tenía dinero para mandarle.

• ¡ Tengo una idea! - exclamó Rosy:- Mi abuelita Cuquita, que está en el cielo, me platicó una vez que al final del arcoiris hay

un tesoro de monedas de oro. Si lo encontramos, ese tesoro será suficiente para traer a tu papá de vuelta. Iremos juntas a buscarlo.

Los días pasaron, sin rastro del arcoiris. Una tarde al finalizar las clases, luego de la lluvia cantarina, el sol asomó su carita entre las nubes, y un arcoiris precioso apareció .Las niñas estaban emocionadas. ¡ Ahora, tenían que emprender el camino para hallar el tesoro!

Por primera vez en su vida, en lugar marcharse hacia sus hogares, se dirigieron hacia el Cerro de las Noas, detrás del cual estaba la Gran Ciudad. Ahí parecía estar el final del arcoiris. Las niñas iban admirando las florecillas que la lluvia había adornado con gotitas de diamantes.Caminaron por mucho tiempo, y Regina preguntó:

• ¿Cuánto falta para llegar? Me duelen los pies, y ya me está dando hambre.

• Hay que preguntarle a la señora ardilla.- sugirió Rosy, divisando a uno de estos animalitos, que observaba curioso al trío de chiquitas :- Hola,

• señora ardilla...¿Falta mucho para llegar al final del arcoiris?

La ardilla sacudió la cabeza como diciendo " NO".

• Ya ven - dijo Rosy :- Al ratito llegamos

Siguieron, ahora de subida, llenas de esperanza. Avanzaron entre los cactus y los conejitos que se asomaban a verlas, y ayudándose las unas a las otras cuando era necesario. De repente, el sol y el arcoiris se esfumaron, y se hizo de noche.

- ¡ Ya se fue el arcoiris! - dijo muy decepcionada Sofía. Fue cuando se dieron cuenta que no podrían regresar a casa, ya que la oscuridad se los impedía, y Rosy, que era la más decidida, determinó:

• Ya casi llegamos a la cima. Pasaremos ahí la noche, y mañana, encontraremos el tesoro. No te apures, Sofía

• Sí - afirmó Regina:- No te apures, Sofis, que vamos a encontrar ese tesoro para tu papá.

A pesar de los ruidos del viento y los aullidos de los coyotes, las niñas trataron de ser valientes, y tomándose de la mano, llegaron a lo más alto del Cerro. Ahí, la imagen enorme y silenciosa de un Cristo con los brazos abiertos las esperaba.

• Él nos cuidará. ¡ Qué altote está! - dijo Sofía, muy animada. Bajo sus pies, la Gran Ciudad se desplegaba llena de luces de colores. Las niñas se sentaron al pie de la imagen, y abrazándose trataron de darse calor. De pronto, unos gritos las asustaron. ¿Quién sería, en medio de la noche? Unos hombres se acercaron a las pequeñas, con linternas en la mano.

• ¡ Niñas! - les dijo uno de ellos, bigotón y de cara bondadosa:- ¡ Mucha gente las ha estado buscando, gracias a Dios que las encontramos!

Las llevaron en un automóvil a la Gran Ciudad, para que pasaran la noche bajo techo. Mientras les daban de cenar, las niñas explicaron a sus salvadores su odisea, y el motivo que las había llevado a emprender la excursión tan lejos de casa. La noticia del salvamento de las pequeñas y su historia se regó hasta en los programas de radio y televisión de la localidad. Al día siguiente, cuando las llevaron de vuelta a casa, las niñas pidieron perdón a sus familias por haberse ido sin permiso, y el señor bigotón las había encontrado expresó:

• Ahora que están todos reunidos, y que ya pidieron perdón a sus papás, ¡les tenemos una sorpresa!

La historia de amistad de las pequeñas habían conmovido tanto a los habitantes de la ciudad, que habían organizado una colecta para traer de vuelta al papá de Sofía. ¡ Qué alegría! Había dinero más que suficiente para ello, y las niñas brincaban de contento.

después de todo, la abuelita Cuquita había tenido razón. Al final del arcoiris, estaba el tesoro más maravilloso que cualquier ser humano pudiera desear: ¡ El tesoro de la verdadera AMISTAD!

Y colorín colorado, este cuento, se ha acabado.

AUTORA: María del Rocío Acosta Rodríguez de Zupanc
PAIS: Canadá-México

viernes, 26 de septiembre de 2014

Canción El Chikunguya para niños

Una canción para hablar del Chikunguya a nuestros niños escrita por mi gran amigo Don Pio Lara.





El Chikungunya
( Con la música de Arroz con Coco)
En este día
Les vengo a contar
De algo que pasa
Pero hay que evitar
Hablo de un zancudo
Que pica y se va
Y luego a los días 
Te pone muy mal
Te duele aquí
Te duele allá
Se hace difícil
Hasta el respirar
Chikungunya dicen
Que es lo que te da
Te lanza en la cama
Con fiebre y demás
Con esos dolores
Que te van a dar
Seguro que lloras
Y gritas. ¡Mamá!
Me duele aquí
Me duele allá
Me duele reírme
También caminar
Por eso es que vengo
A pedir tú ayuda
Y evitar que crezca
El tal Chikungunya
Elimina criaderos
De cualquier recipiente
Y protege tu cuerpo
Usando repelente
Te salvas tú
Me salvo yo
Y el cuento del zancudo
Ahí se terminó
Don Pío Lara

martes, 23 de septiembre de 2014

Obra Teatral La Gran Resistencia Indígena



Obra Teatral La Gran Resistencia Indígena
*Colaboración de Barbie Sánchez 

Narrador: Cristóbal Colón, famoso navegante genovés, negocio con la Reina Isabel una gran Expedición, a bordo de Tres medianas embarcaciones: La Pinta, La Niña y la Santa María, con una gran cantidad de hombres, algunos presos que su ambición los llevo a vivir esta aventura.
Entra un Marinero mirando hacia el horizonte a través de un Larga vista.
Rodrigo de Triana: !Hombre son las 3 de la mañana y hace rato que estoy viendo una lucecita a la distancia. Me da la impresión que hoy tendremos buena noticias!.
Se va acercando lentamente.
Rodrigo ¡Triana: Tierra, Tierra, Tierra! Acercaos, Venid todos, estamos salvados, Ved, la tierra de gracia.
Colón: ¡Bendito sea Dios, al fin terminara nuestra aventura y desdicha.
Marinero I: ¡Levantad las velas y acercaos lentamente,
Colón: ¡Tened cuidado al desembarcar, pues no sabéis que os vais a encontrar en estos territorios desconocidos.
Narrador: Al desembarcar en la Isla de Huanuni, miraron a su alrededor y vieron aquellos hermosos y pintorescos paisajes, aguas cristalinas y puras, frutas exóticas, guacamayas , perlas de mar y una gran cantidad de Indígenas, que asustados de ver aquellas grandes embarcaciones y armas se pusieron atentos ante aquellas terrible invasión. Llegaron a pensar que se trataba de grandes demonios.

Colon: !Traed, la Cruz y el Escudo del Reino de Castilla y decreta que desde hoy este será Territorio anexado de la Madre Patria España!.
Marinero I ¡ Como oz mande Almirante!, 
Narrador: Los Invasores se instalación desmantelaron y cargaron con todas las riquezas que habían encontrado a su paso. Hubo férreas batallas con los Aborígenes hasta que los sometieron.
En el Tercer Viaje Colon, pisa tierra Venezolana y se encuentra con gran cantidad de Indígenas. A esta Tierra le llamo: Pequeña Venecia.
Narrador: Una vez sometidos los primeros pobladores de nuestra tierra venezolana se fue tornando un ambiente fraterno entre los invasores y los nativos:
Colón: ¡Hemos visto grandes riquezas y tesoros en esta hermosa tierra, oro puro, que es lo que interesa a nuestra Reina, busca la forma más sencilla y prudente de quitarle sus perlas!.
Marinero: ¡Eso es muy fácil señor, vamos a enamorar a estas mujeres, hombres y niñas con espejos, carteras, bisutería, adornos, cosas que nunca han visto y que con su inocencia e ignorancia, les vamos a quitar sus tesoros…ja,   ja, ja….!
Intendente: ¡Excelente, amigo mío, hagamos la prueba a ver si funciona!
Escribano! Que es lo que no funciona con nuestra astucia estos son seres de otro mundo que todavía no conocen ni siquiera lo que tienen…!
En este momento se oye un toque de tambores y un grito de guerra:
Guaicaipuro:!Fuera de aquí, Colón o invasor respeten nuestra raza, nuestra tierra y nuestra riqueza!!.
Narrador: Fue la voz autoritaria de Guaicaipuro el gran Cacique, que lucho hasta la muerte para expulsar al Imperio Español y con Ari chuna, Jira fara, Mara y otros grandes caciques de nuestra tierra reivindicaron “La Gran Resistencia Indígena”.


miércoles, 10 de septiembre de 2014

Poemas para el regreso a clases

Regreso a la escuela

©Andrés Díaz Marrero

¡Qué contento me siento al regreso!,
donde amigos felices me esperan:
compañeros del aula y maestros,
cuando vuelvo otra vez a mi escuela.

Atrás quedan dichosos recuerdos,
vacaciones de andanzas y fiestas.
Ahora vuelvo a los libros, sediento
de querer aprender lo que encierran.

En la escuela se goza y se aprende
y en los libros está la riqueza
con que nutre el maestro mi mente,
con afecto, bondad y nobleza.



miércoles, 25 de junio de 2014

Las Vacunas



Las vacunas


Las vacunas son un preparado de antígenos, que generan ha respuesta anticuerpos al entrar en el organismo. Dicha respuesta desarrolla una memoria inmunológica prolongada frente a una enfermedad.
La protección de los niños y niñas a nivel inmunológico se hace por medio de las vacunas. Es responsabilidad de los padres acudir al pediatra para que recomiende las vacunas y dosis necesarias según la edad.
Cuando los niños son autónomos suelen negarse a ser vacunados. En esos casos es recomendable actuar con serenidad y conversar con ellos para explicarles que es por su propio bien.
Antes de acudir al  pediatra hablarle en términos sencillos lo importante que es poseer una buena salud. Y coménteles  que ustedes también fueron vacunados cuando eran pequeños.
Explíquele que estas dosis lo ayudaran a crecer sano y fuerte, y que evitara que se enferme. 
Una vez que su hijo sea vacunado muestre orgullo por lo valiente que fue.


jueves, 19 de junio de 2014

Valor Tolerancia actividades



Tolerancia
“No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. Voltaire.

Trabaja con los niños los valores es un trabajo continuo que día a día las maestra realizan, y con el propósito de innovar cada día siempre andamos en la búsqueda de estrategias o actividades relacionadas al valor especifico que deseamos trabajar.  Es por ello que compartiré con usted algunos cuentos,  definiciones, frases sobre valores. Esperando sean de su mayor agrado.
Primeramente definiremos la palabra Tolerancia: Acción y efecto de tolerar. Respeto y consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás aunque sean diferentes a la nuestra.
La Tolerancia se expresa en la disposición para admitir en los demás una manera de pensar, de obrar, de ser diferente y, como tal, es un valor fundamental para la convivencia pacífica. Dar una respuesta atenta que entienda y reconozca el derechos de los otros a ser aceptados en su individualidad y diferencia es un deber de todos. 

Para ser tolerantes:
v  Pongámonos en el lugar de los otros para tratar de entender sus problemas y su manera de actuar.
v  Escuchemos sin interrumpir y demos a los demás la oportunidad de expresarse.
v  Veamos en la diversidad de razas y culturas una señal de la riqueza y amplitud del mundo, en lugar de motivos de desconfianza.

Personaje Destacado:

Nelson Mandela  
Dalibbunga Mandela es el nombre completo de este heroico político sudafricano conocido en el mundo entero por su lucha incansable por la abolición de la discriminación racial de la población negra de su país, donde llevo una batalla sin tregua que lo llevo a pasar 27 años en la cárcel. Tras su liberación fue elegido presidente de su nación en las primeras elecciones libres y democráticas que se realizaran en ese país.  Recibio el Premio Nobel de la Paz por su noble labor y lucha. Mandela siempre será recordado por su lucha y triunfo contra un sistema de gobierno intolerante e injusto y constituye un ejemplo de todo lo que se puede lograr en defensa del respeto y la dignidad de las personas.

Palabras de Tolerancia
Lo mejor que puedo dar
A un enemigo es el perdón;
A un adversario, tolerancia;
A un amigo, oídos;
A un hijo, buen ejemplo;
A tu padre, respeto;
A u madre, una conducta que
La haga sentirse orgullosa de ti;
Al prójimo, caridad;
Y a ti mismo, amor propio.
Benjamin Franklim

Cuentos

 La rana y la serpiente

Un bebé rana saltaba por el campo, feliz de haber dejadode ser renacuajo, cuando se encontró con un ser muy raro que se arrastraba por el piso. Al principio se asustó mucho, pues jamás en su corta vida terrestre había visto un gusano tan largo y tan gordo.

Además, el ruido que hacía al meter y sacar la lengua de su boca era como para ponerle la piel de gallina a cualquier rana. Se trataba en verdad de un bicho raro, pero tenía, eso sí, los colores más hermosos que el bebé rana había visto jamás. Este vistoso colorido alegró inmensamente al bebé rana y le hizo abandonar de un momento a otro sus temores. Fue así como se acercó y le habló.
–¡Hola! –dijo el bebé rana, con el tono de voz más natural y
selvático que encontró–. ¿Quién eres tú? ¿Qué haces arrastrándote por el piso?
–Soy un bebé serpiente –contestó el ser, con una voz llena de silbidos, como si el aire se le escapara sin control por entre los dientes–. Las serpientes caminamos así.
–¿Quieres que te enseñe?
–¡Sí, sí! –exclamó el bebé rana, impulsándose hacia arriba con sus
dos larguísimas patas traseras, en señal de alegría.

El bebé serpiente le dio entonces unas cuantas clases del secreto arte dearrastrarse por el piso, en el que ninguna rana se había aventurado hasta entonces. Luego de un par de horas de intentos fallidos, en los que el bebé rana tragó tierra por montones y terminó con la cabeza clavada en el suelo y sus largas patas agitándose en el aire, pudo por fin avanzar algunos metros, aunque de forma bastante cómica.

–Ahora yo quiero enseñarte a saltar. ¿Te gustaría? –le preguntó el bebé rana a su nuevo amigo.
–¡Encantado! –repuso el bebé serpiente, haciendo remolinos en el suelo, de la emoción.

Y el bebé rana le enseñó entonces al bebé serpiente el difícil arte de caminar saltando, en el que ninguna serpiente se había aventurado hasta entonces. Para el bebé serpiente fue tan difícil aprender a saltar como para el bebé rana aprender a arrastrarse por el piso.

Fueron precisas más de dos horas para que el bebé serpiente pudiera despegar del suelo por completo su larguísimo cuerpo. Al fin lo logró, pero se veía tan gracioso cuando se elevaba, y chapoteaba tan fuertemente entre el barro después de cada salto, que los dos amigos no podían menos que reírse a carcajadas.

Así pasaron toda la mañana, divirtiéndose como enanos y burlándose amistosamente el uno del otro. Y hubieran seguido todo el día si sus respectivos estómagos no hubieran empezado a crujir, recordándoles que era hora de comer.
–¡Nos vemos mañana a la misma hora! –dijeron al despedirse.
–¡Hola mamá, mira lo que aprendí a hacer! –gritó el bebé rana al entrar a su casa. Y de inmediato se puso a arrastrarse por el piso, orgulloso de lo que había aprendido.
–¿Quién te enseñó a hacer eso? –gritó la mamá rana furiosa, tan furiosa que el bebé rana quedó paralizado del susto.
–Un bebé serpiente de colores que conocí esta mañana –contestó atemorizado el bebé rana.
–¿No sabes que la familia serpiente y la familia rana somos enemigas? –siguió tronando mamá rana–.Te prohíbo terminantemente que te vuelvas a ver con ese bebé serpiente.
–¿Por qué?
–Porque las serpientes no nos gustan, y punto. Son venenosas y malvadas. Además, nos tienen odio.
–Pero si el bebé serpiente no me odia. Él es mi amigo –replicó el bebé rana, con lágrimas en los ojos.
–No sabes lo que dices. Y deja ya de quejarte, ¿está bien?
El bebé rana no probó ni una sola de las deliciosas moscas que su mamá le tenía para el almuerzo. Se le había quitado el hambre y no entendía por qué. (Lo que pasaba era que estaba triste y no lo sabía). Cuando el bebé serpiente llegó a su casa, le ocurrió algo similar.
–¿Quién te enseñó a saltar de esa manera tan ridícula? –le preguntó su mamá, parándose en la cola de la rabia.
–Un bebé rana graciosísimo que conocí esta mañana.
–¡Las ranas y las serpientes no pueden andar juntas! ¡Qué vergüenza! ¡La próxima vez que te encuentres con ese bebé rana, mátalo y cómetelo!
–¿Por qué? –preguntó el bebé serpiente, aterrado.
–Porque las serpientes siempre han matado y se han comido a las ranas. Así ha sido y tiene que seguir siendo siempre. Ni falta hace decir cómo se sintió el bebé serpiente de sólo imaginarse matando a su amigo y luego comiéndoselo como si nada.

Al día siguiente, a la hora de la cita, el bebé rana y el bebé serpiente no se saludaron. Se mantuvieron alejados el uno del otro, mirándose con desconfianza y recelo, aunque con una profunda tristeza en el corazón. Y así ha seguido siendo desde entonces.


—Cuento tradicional africano 



El jardín de Tadeo

El parque donde jugaban Anita y sus amigos había sido un paraíso mágico desde sus primeros años. Su mundo se había alimentado de alegría en infinidad de tardes entre árboles y verdor. Un laberinto natural en el que se escondían y encontraban, pateaban la pelota, saltaban la soga o armaban casas con ramas y hojas secas.




Pero un día todo se oscureció. Anita estaba segura que esta vez la pelota si entraría al arco. Le dió una patada con todas sus fuerzas, pero el balón salió desviado, cayendo a lo lejos. Todos fueron a recogerla. Nunca habían llegado hasta aquél lugar tan solitario. Se veía abandonado. El jardín estaba seco y aquella casa antigua estaba sin pintar.

Sin perder tiempo, los niños cogieron la pelota y ya empezaban a alejarse, cuando una voz atronadora les escarapeló la espalda:

-Así que malogrando mi jardín con la pelota, eh?Pero que se han creído?

Un anciano de muy mala cara les clavó la mirada uno por uno.

-Fuera de aquí!

Anita logró mover un pie y emprendió la carrera. Los otros no tardaron en imitarlo entre gritos, dejando a aquel viejo gruñón solo en su seco jardín. Para rematarlos, les advirtió desde lejos:

-Si esa pelota cae cerca de aquí otra vez, olvídense de ella!

Los niños se quedaron muy tristes. Sentados bajo el árbol madre del parque ya no se atrevían a jugar a nada, temiendo que ese señor se les echara encima. Anita no podía creer que no pudieran volver a jugar en su paraíso. Afortunadamente, tenía una idea.

Al día siguiente, todos los niños se reunieron muy temprano y se escondieron alrededor de la casa del anciano. Al verlo salir, ingresaron al jardín, y con ayuda de algunos de sus papás arrancaron la hierba mala, vertieron tierra nueva, plantaron flores y pintaron la fachada de la casa. Al final una bonita valla de madera pintadita de blanco enmarcaba aquella obra de arte.

Cuando el viejo regresó al mediodía, no podía creer lo que veía. La pipa maloliente y el diario que llevaba enrollado en una mano cayeron al suelo del asombro. El gruñón se quedó ahí, parado un buen tiempo. Ya sus ojos se llenaban de lágrimas y asomaba una tibia sonrisa en sus labios, cuando un pequeño jalón a su raído gabán lo sacó del trance.

-Señor -le dijo Anita, casi susurrando. Creo que le debíamos esto. Le prometemos que jugaremos con más cuidado.

El viejo Tadeo -ese era el nombre que ni él mismo recordaba- miró a su alrededor, incrédulo. Todos esperaban temerosos a prudente distancia. Finalmente, tomando una gran bocanada de aire, Tadeo se agachó y abrazó a Anita.

- Gracia, hija. Nadie se había preocupado en darme una alegría en muchos, muchos años. Menos algo tan bonito. Perdóname si los asusté. No dejen sus juegos.

Y agregando un guiño, le susurró al oído:

- Yo también fui niño.

Desde entonces todo era armonía. Los chicos cambiaron la ubicación de los arcos de fútbol y siguieron jugando. Tadeo los visitaba cuando sus piernas adoloridas se lo permitían, hasta que le fue imposible y los niños lo visitaban en su casa después de la escuela.


Tadeo falleció de viejito, y los niños que vinieron después siguieron conociendo la historia de aquella niña que logró salvar su paraíso en el parque, y el alma de un hombre antes de ir al que está en el Cielo.

Basado en el cuento "El Gigante Egoísta" de Oscar Wilde.



TEST PARA MEDIR TU NIVEL DE TOLERANCIA.


Dibujos para colorear



 
 Imagenes a color 




Por ahora es todo, espero sea de su agrado. Si lo desean pueden compartir su experiencia con las actividades mencionadas... Si tienen más ideas, opiniones, actividades, sugerencias sobre este u otro tema, envienlo con toda confianza. Muchas gracias por compartir.

Dios nos bendiga a todos.