sábado, 4 de octubre de 2014

El niño azul

TITULO: El niño azul

VALORES: Obediencia, Amor filial.


Esteban había nacido en un país donde la nieve cubre a la tierra la mayor parte del año. Como vivía junto a su familia en un lugar alejado, conocía a pocos niños pequeños. Sus padres le habían dicho que deberían irse a vivir al pueblo cercano para que Esteban pudiese ir a la escuela.
El niño estaba feliz. Sin embargo, comprendía que no iba a ser algo fácil, ya que su piel, su cabello y sus ojos tenían un extraño color azul. Esteban era un niño azul. Su madre le decía que era tan hermoso como cuando el cielo sin nubes se refleja sobre el hielo. Aunque todos sabemos que, para las madres, sus hijos son los más bellos de todo el mundo, Esteban comprendía que era diferente.
Una mañana de invierno, tan apacible que hasta parecía que el aire fuese menos frío que de costumbre, sus padres le dieron permiso de salir a jugar. Cerca de la casa había un bosquecito de pinos y una leñera donde el padre partía los troncos para poder calentar la casita. Esteban tenía como tarea ayudar al padre a juntar las ramas pequeñas y las astillas. Juntó algunas ramitas, intentando construir una casa de juguete; unas piedras harían las veces de los perros que su padre ataba al trineo.
Una voz a su espalda lo hizo darse vuelta:-“Hola, Esteban”- El dueño de la voz era un hombrecito diminuto, ataviado con ropas abrigadas de leñador.-“Soy el duende Ignacio, siempre te veo jugar por aquí y quería ayudarte”-
-“¿Ayudarme? Yo nada necesito. A demás mis padres me advirtieron que no hable con extraños”- respondió Esteban.
-“Yo creo que, siendo un niño con la piel y el cabello azules no va a ser sencillo que vayas a la escuela. Los otros niños te encontrarán extraño y tal vez no quieran ser tus amigos”-Explicó Ignacio, no sabemos aún con qué intenciones.
-“Bueno… tal vez… ¿Cómo me ayudarías?”- Esteban sentía curiosidad.
-“Mira, es fácil. Solo debes hacer todo lo que yo te diga. Cuando tu padre vaya al pueblo mañana por la mañana debes enganchar los perros al trineo, pero cambiando el orden: los que van siempre adelante debes colocarlos atrás. Debes mantenerte firme y dejar los perros como yo te indico, a pesar de lo que te diga tu padres”- El duende se subió a una pila de leña para estar a la altura de Esteban cuando lo hablaba y poder así mirarlo profundamente a los ojos. –“ Si haces lo que te digo, inmediatamente tu piel se volverá del mismo color de los otros niños del pueblo”.
Esteban lo pensó, pero no estaba convencido: -“¿Y si no le gusta a mi padre lo que hago?”-
-“Bueno… se enojará un poco, pero tú serás como todos los niños. ¿No es eso lo que deseas?”- La voz de Ignacio sonaba convincente.
Esa noche Esteban pensó mucho sobre lo sucedido. Quería ir a la escuela y ser como otros niños, aunque sus padres lo amaban así como era. Pero jamás había desobedecido a su padre.
Al día siguiente, tempranísimo, la madre preparó un riquísimo desayuno y luego Esteban debía enganchar los perros al trineo. Estos se mostraron felices porque comprendían que saldrían de paseo. Cada perro conocía su orden en el trineo, por lo cual, cuando Esteban los cambió de posición, siguiendo las órdenes del duende, éstos se mostraron confundidos y desorientados. Cuando salió el padre con los bultos que llevaría se sorprendió de lo que había hecho el niño y le dijo: -“Esteban, te has confundido, los perros no deben ir enganchados así porque su guía es Yuri, por eso debe ir adelante. Solo a él siguen y obedecen los otros perros. Colócalos como deben ir mientras cargo el trineo”-
-“Esteban, recuerda: si quieres volverte como los otro niños, no obedezcas”- murmuró el duende, escondido detrás de unos troncos. Esteban se quedó parado, sin saber qué hacer. De pronto, comenzó a enganchar y desenganchar los perros para que quedasen en el orden en el que debían, con el perro Yuri adelante. Se volvió y le dijo al duende:-“Retírate, yo jamás desobedeceré a mi padre aunque siempre sea un niño azul y no llegue a tener amigos, porque mi padre me ama así como soy y hace todo por mí”-
Inmediatamente, el duende Ignacio desapareció. Cuando la madre salió a despedir al padre ambos miraron a Esteban: su piel, su cabello y sus ojos eran del mismo color que los de cualquier otro niño del pueblo. Los tres se abrazaron.

Ese era, en realidad, el secreto del duende Ignacio: al obedecer Esteban a su padre había obtenido el premio que esperaba ganar





AUTOR: Alejandra Irene Hocher Hocher
PAIS: Argentina

Un Dinosaurio Irritable

TITULO: Un Dinosaurio Irritable

VALORES: Amistad, Solidaridad ,Generosidad.

Érase una vez un Dinosaurio malhumorado, que desde que le pico una pequeña abeja en su lomo no cesaba de quejarse y no permitía que nadie se acercase a él.
-Caramba Chispitas le decía su mejor amigo, si sigues con ese mal humor ningún Dinosaurio de este valle se te va acercar, y es muy desagradable estar solito.
-Si vete, no te necesito, además tu no sientes el dolor que tengo en mi pobre lomo, prefiero estar solo Gruño Chispitas.


El viejo Brontosauro se fue con tristeza del gran valle, pensando en como podría ayudar a chispitas. En ese momento, un Terodáctilo le dijo:- Detrás del río, hay unas hierbas que sanan los dolores más fuertes. Te puedo mostrar
-Allí están le dijo el Terodáctilo, Llévaselas aunque el no se lo merece, pero como es tu amigo y tu lo quieres mucho, las plantas lo curaran.

Fue así como el Brontosauro decidió llevarle las plantas a Chispitas para que se curase, aunque estaba de un insoportable.
-Tú si eres tonto, porque lo vas a curar, ese Tiranosaurio es muy desagradecido, y siempre esta de mal humor, no tienes miedo de que te coma le dijeron dos Brontosauros
-Él jamás me haría daño, cuando éramos pequeñitos jugábamos siempre juntos respondió el Brontosauro.
-Bueno, buena suerte le dijeron los dos Brontosauros no muy convencidos.

-Otra vez tú aquí. Gruño Chispitas. Antes de que sigas gruñendo y volviéndote más insoportable, te traje algo para curar tu dolor en el lomo respondió el Brontosauro.

Entonces, ante la sorpresa del Brontosauro, Chispitas se comió ávidamente la planta y, inesperadamente, Chispitas se había convertido en un lindo Tiranosaurio de color verde, y que además estaba mas feliz que nunca.







AUTOR: Judith Carolina Bascones Lejter
PAIS:Venezuela

EL TESORO AL FINAL DEL ARCOIRIS

TITULO: EL TESORO AL FINAL DEL ARCOIRIS 

VALOR: AMISTAD

Había una vez, en un pueblo rodeado de montañas azules y desiertos, tres amigas que se querían mucho: se llamaban Rosy, Regina y Sofía ¡ Eran las mejores amigas del Mundo! Por las tardes, al salir de la escuela, se iban caminando juntas a sus casas.Un día, luego de salir de clases, se dieron cuenta que Sofía estaba llorando. De inmediato le preguntaron qué le pasaba.


• Es que estoy muy triste porque mi papá no podrá venir para mi cumpleaños.-respondió ella.

Hacía tres años que su papá se había tenido que ir a trabajar en la pizca, al otro lado de la frontera. Cada cumpleaños de su hijita, el señor volvía sin falta para festejarla, y era la época más feliz para la niña. Pero una noche antes, había escuchado sin querer una conversación en la cual su mamá le decía a su abuelita que la cosecha de tomate se había arruinado con las nevadas, y por tanto, su papá no tenía dinero para regresar al pueblo. Desafortunadamente, la familia tampoco tenía dinero para mandarle.

• ¡ Tengo una idea! - exclamó Rosy:- Mi abuelita Cuquita, que está en el cielo, me platicó una vez que al final del arcoiris hay

un tesoro de monedas de oro. Si lo encontramos, ese tesoro será suficiente para traer a tu papá de vuelta. Iremos juntas a buscarlo.

Los días pasaron, sin rastro del arcoiris. Una tarde al finalizar las clases, luego de la lluvia cantarina, el sol asomó su carita entre las nubes, y un arcoiris precioso apareció .Las niñas estaban emocionadas. ¡ Ahora, tenían que emprender el camino para hallar el tesoro!

Por primera vez en su vida, en lugar marcharse hacia sus hogares, se dirigieron hacia el Cerro de las Noas, detrás del cual estaba la Gran Ciudad. Ahí parecía estar el final del arcoiris. Las niñas iban admirando las florecillas que la lluvia había adornado con gotitas de diamantes.Caminaron por mucho tiempo, y Regina preguntó:

• ¿Cuánto falta para llegar? Me duelen los pies, y ya me está dando hambre.

• Hay que preguntarle a la señora ardilla.- sugirió Rosy, divisando a uno de estos animalitos, que observaba curioso al trío de chiquitas :- Hola,

• señora ardilla...¿Falta mucho para llegar al final del arcoiris?

La ardilla sacudió la cabeza como diciendo " NO".

• Ya ven - dijo Rosy :- Al ratito llegamos

Siguieron, ahora de subida, llenas de esperanza. Avanzaron entre los cactus y los conejitos que se asomaban a verlas, y ayudándose las unas a las otras cuando era necesario. De repente, el sol y el arcoiris se esfumaron, y se hizo de noche.

- ¡ Ya se fue el arcoiris! - dijo muy decepcionada Sofía. Fue cuando se dieron cuenta que no podrían regresar a casa, ya que la oscuridad se los impedía, y Rosy, que era la más decidida, determinó:

• Ya casi llegamos a la cima. Pasaremos ahí la noche, y mañana, encontraremos el tesoro. No te apures, Sofía

• Sí - afirmó Regina:- No te apures, Sofis, que vamos a encontrar ese tesoro para tu papá.

A pesar de los ruidos del viento y los aullidos de los coyotes, las niñas trataron de ser valientes, y tomándose de la mano, llegaron a lo más alto del Cerro. Ahí, la imagen enorme y silenciosa de un Cristo con los brazos abiertos las esperaba.

• Él nos cuidará. ¡ Qué altote está! - dijo Sofía, muy animada. Bajo sus pies, la Gran Ciudad se desplegaba llena de luces de colores. Las niñas se sentaron al pie de la imagen, y abrazándose trataron de darse calor. De pronto, unos gritos las asustaron. ¿Quién sería, en medio de la noche? Unos hombres se acercaron a las pequeñas, con linternas en la mano.

• ¡ Niñas! - les dijo uno de ellos, bigotón y de cara bondadosa:- ¡ Mucha gente las ha estado buscando, gracias a Dios que las encontramos!

Las llevaron en un automóvil a la Gran Ciudad, para que pasaran la noche bajo techo. Mientras les daban de cenar, las niñas explicaron a sus salvadores su odisea, y el motivo que las había llevado a emprender la excursión tan lejos de casa. La noticia del salvamento de las pequeñas y su historia se regó hasta en los programas de radio y televisión de la localidad. Al día siguiente, cuando las llevaron de vuelta a casa, las niñas pidieron perdón a sus familias por haberse ido sin permiso, y el señor bigotón las había encontrado expresó:

• Ahora que están todos reunidos, y que ya pidieron perdón a sus papás, ¡les tenemos una sorpresa!

La historia de amistad de las pequeñas habían conmovido tanto a los habitantes de la ciudad, que habían organizado una colecta para traer de vuelta al papá de Sofía. ¡ Qué alegría! Había dinero más que suficiente para ello, y las niñas brincaban de contento.

después de todo, la abuelita Cuquita había tenido razón. Al final del arcoiris, estaba el tesoro más maravilloso que cualquier ser humano pudiera desear: ¡ El tesoro de la verdadera AMISTAD!

Y colorín colorado, este cuento, se ha acabado.

AUTORA: María del Rocío Acosta Rodríguez de Zupanc
PAIS: Canadá-México