lunes, 10 de febrero de 2014

Héroes y heroínas de la afrovenezolanidad.

HIPÓLITA Y MATEA BOLÍVAR
Hipólita y Matea estuvieron con el niño Simón de nueve años cuando en 1792 muere aún muy joven su madre María concepción Palacios. En ellas se cobijó el triste Simoncito, aún incapaz de comprender la magnitud de su desgracia.
Hipólita lo adoptó como su propio hijo mientras Matea lo atendía como a un hermanito a quien le enseña lo bueno y lo malo que depara la vida. Las dos lo acompañaron en el penoso dolor cuando en 1803 muere su esposa María Teresa del Toro en la casa “El Ingenio” en San Mateo.
Años después lo vieron llegar glorioso a Caracas en agosto de 1813 luego de la Campaña Admirable. Estuvieron como soldados y enfermeras cuando la hermosa casa de San Mateo se transformó en cuartel del Ejército Libertador.
Le arrojaron flores y lágrimas alegres desde los balcones de Caracas cuando lo observaron por últimas vez en 1827. Seguía siendo para ellas “el niño Simoncito”. Muchos comentaban que el Libertador al verlas comentó: “allí están mis amadas negras: Hipólita que me dio de comer, Matea que me enseñó mis primeros pasos”.
Sus nombres han estado siempre en la memoria de Venezuela porque representan la historia tierna y bonita del Padre de la Patria durante su niñez, adolescencia y juventud. Como verdaderas madre y maestra, por obra y gracia del destino y las circunstancias, Hipólita y Matea forjaron en el futuro del Libertador los más nobles sentimientos humanistas, morales y libertarios.
Estas mujeres representantes de la negritud, de la afrodescendencia, de la venezolanidad, amigas inseparables, hermanas en la historia, esperan estar pronto en el Panteón Nacional junto a su “niño Simoncito”.
Hipólita Bolívar nació en San Mateo, estado Aragua en 1763.
Matea Bolívar nació en San José de Tiznados, estado Guárico, el 21 de septiembre de 1773.

JUAN ANDRÉS LÓPEZ DEL ROSARIO “ANDRESOTE”
Se dice que era nativo de Valencia, estado Carabo0bo, hijo de un afrodescendiente y de una indígena. Fue un zambo esclavizado en una hacienda de Yagua propiedad de un Portugués.
Luchó por la igualdad de los negros y de los aborígenes contra la esclavitud y la injusticia de los españoles y de la compañía Güipuzcoana, en donde una clase dominante quería mantener sus privilegios a toda costa matando y castigando a todo aquel que no le obedeciera, no pagando el salario y manteniendo esclavizado tanto a los negros como a los aborígenes.
Estableció un lugar en donde la rebeldía de los aborígenes Caribes, Ciparicotos, Jiraharas y Arawacos era notable, lo cual aprovechó para curtirse más y ayudar a organizarlos.
El movimiento de Andresote es uno de los primeros organizados contra los españoles y en éste convergieron aborígenes, negros, zambos, mulatos y blancos criollos en una lucha en común, descontentos por los altos impuestos que les imponían las autoridades de la Güipuzcoana y por la explotación del hombre por el hombre.
La lucha de Andresote se circunscribe en los movimientos de preindependencia iniciados por el negro Miguel de Buría en Yaracuy, el levantamiento del negro Guillermo en Barlovento y el del heroico José Leonardo Chirino en la sierra de Coro en Falcón. “Los esclavos deben ser libres como sus abuelos de Guinea”.

JUANA RAMÍREZ “LA AVANZADORA”
En 1790 nace en la Hacienda cacaotera de los Ramírez Rojas en Chaguaramas, en el Municipio Piar del estado Mongas, la mulata Juana Ramírez. Nace en el límite de cambios paradigmáticos de la sociedad mundial, como la conmocionada Revolución Francesa o la declaración de libertad en el comercio de esclavizados autorizada por la Corona española en 1789.
Con un año de edad, Juana percibe el aroma de la libertad al estallar la insurrección de los esclavizados de Haití. Luego vino el levantamiento José Leonardo Chirino y otras pequeñas sublevaciones que la niña observaba desde su lugar.
Detrás del fregadero, Juana escuchaba las noticias que alimentaban su espíritu libertario. A los 15 años ya era mano derecha del General Don Andrés Rojas y estaba lista para enfrentar las faenas de la guerra.
Mientras tanto, ocurría la revuelta de 1810, la Primera República. Juana con veinte años se había convertido en una hermosa mujer muy alta e impactante que con sólo dar la orden los demás obedecían sin resistencia e infundía sobre los esclavizados la pasión por la lucha independentista.
Es así que entre 1813 y 1814 Juana participa en las cinco batallas que se realizan en las cercanías de Maturín contra Antonio Zuazola, de La Hoz, Monteverde y Morales. La que más destaca es la de Alto de los Godos, una batalla que, por la intrépida avanzada de Juana fue victoria segura para los patriotas.
De allí es que a la heroína venezolana se le conoce como Juana “La Avanzadora”. La inminencia de la Guerra era latente, todos lo sabían, y Juana se apresura a fundar un batallón que llamaron “Batería de las Mujeres” formado por todas las mujeres del pueblo, entre las que estaban Graciosa Barroso de Sifontes.
A partir de estos hechos, se concretiza su participación en las batallas por la liberación, lo cual inspiro a Piar, Bermúdez y José Tadeo Monagas para derrotar al jefe realista Domingo de Monteverde.
Muere en 1856 a la edad de 66 años, siendo enterrada en el cementerio antiguo de Guacharacas en El Bajo, el mismo que en la actualidad es utilizado por las comunidades de San Vicente y Pueblo Libre.

LEONARDO INFANTE
Nacido en Maturín, estado Monagas, en el año 1795. Fue descendiente de una familia pobre acostumbrada al rigor de la servidumbre, pero él, por una especie de inspiración sublime, tributó desde su infancia tanto odio a la opresión como amor a la libertad.
A los quince años de edad, Infante, con toda la energía y decisión de su carácter, se manifestó adicto a la magna revolución que aseguró nuestras libertades públicas.
La revolución de 1810 operó en aquella alma una transfiguración. De repente el hombre de la llanura se convirtió en arcángel de la guerra.
El comportamiento de Infante en la acción de Carabobo le mereció las más vivas simpatías del Libertador y el grado de Comandante, destinándosele a servir en la ” Caballería ligera ” por sus brillantes aptitudes para el manejo de la lanza.
Con este grado entró a formar parte de la famosa división que al mando del benemérito General Zaraza hizo la campaña en 1818 hacia el oriente de Venezuela.
El 17 de abril de 1818 en San José de Tiznados, en el sitio conocido como el Rincón de los Toros, rescata a Simón Bolívar luego del atentado de los realistas.
Participa junto con el Libertador en batallas liberadoras en la Nueva Granada teniendo el triunfo en cada una de ellas. Fue capturado y fue fusilado el 26 de marzo de 1826.
Infante conservó hasta el último instante de su suplicio la entereza de alma que lo caracterizaba, la cual le sirvió de para ganarse la merecida reputación de que goza entre sus compatriotas.

JOSÉ LEONARDO CHIRINO
Curimagua, Sierra de Falcón, cuna del héroe rebelde afrodescendiente José Leonardo Chirino, quizás símbolo de la integración de dos continentes (África y América) gracias a su madre indígena y su padre negro esclavizado, unión que permitió que sus luchas antiesclavistas también se extendieran a otros grupos étnicos.
Su interés por los legados de la revolución francesa (Libertad, Igualdad y Fraternidad) se manifestó en su pensamiento y su acción. El proceso liberador e independentista de Haití sirvió de inspiración para su labor revolucionaria en la Venezuela colonizada y para emprender la batalla en contra de la mano opresora.
En 1795 se concreta la insurrección del líder afrodescendiente, seguido en su mayoría por negros de la tribu de los “loangos” o “minas”, del Reino del Congo, implantando un programa revolucionario: el establecimiento de lo que llamaban la Ley de los Franceses, es decir, la República; eliminación de la esclavitud e igualdad de las clases sociales; supresión de los privilegios; derogación de los impuestos de alcabala.
Derrotada la rebelión, Chirino fue capturado por las autoridades en agosto de 1795 y trasladado a Caracas, donde la Real Audiencia lo condenó a la horca el 10 de diciembre de 1796, sentencia que se ejecutó en la plaza Mayor de esa ciudad (hoy plaza Bolívar). Como escarmiento y para desalentar futuras rebeliones, la cabeza de Chirino fue puesta en una jaula de hierro que se colocó en el camino hacia los Valles de Aragua y Coro.

PEDRO CAMEJO “EL NEGRO PRIMERO”
Nació en 1790, en San Juan de Payara, estado Apure. El apodo de Negro Primero que le distinguía estaba inspirado en su bravura y destreza en el manejo de la lanza.
A comienzos de la Guerra de Independencia formó parte del ejército realista. En 1816 sentó plaza en las filas republicanas, en las fuerzas que comandaba el general José Antonio Páez en Apure.
Fue uno de los 150 lanceros que participaron en la batalla de las Queseras del Medio (2 de abril de 1819) y en esa ocasión, recibió la Orden de los Libertadores de Venezuela.
En la Batalla de Carabobo (24 de junio de 1821) era integrante de uno de los regimientos de caballería de la primera división de Páez; allí rindió la vida.”Mi general, vengo a decirle adiós porque estoy muerto”, estas fueron las últimas palabras que dirigió al General Páez en la Batalla de Carabobo.


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