miércoles, 29 de enero de 2014

Obra de Teatro "Simón y Simón"



 “SIMÓN Y SIMÓN”

1º ACTO. (La negra Hipólita con el bebe Simón en sus brazos, le canta, lo arrulla…)

NARRADORA:
En la Caracas colonial cuya población no sobrepasa unos 30.000 habitantes, Simoncito creció como todos los niños de su rango social; mecido en los brazos de una esclava negra llamada Hipólita.

HIPÓLITA:
Come mi niño, aliméntate de la leche que esta negra te ofrece… Mi Simón, mi Simoncito.

ESCENA 1. (Debajo de un frondoso árbol se observa al maestro Simón Rodríguez junto a sus estudiantes, y con ellos al niño Simón Bolívar).

NARRADORA:
Todo el hacer intelectual de Simón Rodríguez confluye al único propósito de enseñar, ¡perpetuamente enseñar!, guiar, nutrir de conocimiento, iluminar, enseñar a destruir lo viejo, para crear e innovar.

Simón Rodríguez, el nuevo maestro, de 23 años, de origen modesto pero muy inteligente, entra a comandar un grupo de 114 niños, en cada uno de los cuales trata de inyectar conocimientos, costumbres y buena conducta.

ESCENA 2. (Pensativo SIMÓN RODRIGUEZ). Dirige su mirada al campo en donde los campesinos y los jóvenes, adultos, ancianos: aran siembras y cultivan la tierra. Sudorosos y cansados; los rostros de quienes trabajan día y noche sin ver más oportunidad para su incierto futuro).

SIMÓN BOLÍVAR NIÑO:
“Maestro, ¿por qué te has quedado callado, viendo a la gente que trabaja la tierra?

SIMÓN RODRIGUEZ:
¡Sabes Simón! Sueño con que ellos también aprendan las letras, para que no sigan siendo explotados.

Niño-a: ¿Maestro y como hacemos para que los pobres no seamos explotados?

Niño-b: A través de los estudios.

Niño-c: A través del conocimiento.

Niño-d: Con tolerancia y respeto.

Niño-e: Con solidaridad.

Niño-f : Con amor a la patria
Todos los niños-g: Y a nuestros hermanos.

SIMÓN BOLÍVAR:
Maestro ¿cree usted que ellos algún día puedan ir a la escuela?

SIMÓN RODRÍGUEZ: Ese es mi gran anhelo… ¿Recuerdas el gran sueño que te he hablado? La escuela está en cualquier lugar, si se quiere aprender a enseñar y enseñar a aprender.

ESCENA 3. (El maestro continuo dando sus clases, poco a poco los niños se va alejando de la escena… El niño Simón se dirige a su casa)

NARRADORA:
Simoncito emprende camino a casa, junto a sus compañeros, observa con detenimiento a los esclavos y mestizos que trabajan en la plantación. Recuerda que con ellos se subía a los árboles… Llega a su casa,
está en la cocina muy callado; la negra Hipólita se acerca, le toca la cabeza y con tono de voz bajo le dice:


NEGRA HIPÓLITA:
¡Hay mi niño! Aquí está tu chocolatito, bien calientito… como a ti te gusta… ¿y qué te pasa mi niño porque estas tan callado?

ESCENA 4. (El niño no responde; pensativo observa una jaula con 5 pajaritos. Se levanta de la silla lentamente y la abre para liberarlos).

SIMÓN BOLÍVAR:
Pensaba en la libertad… “La libertad de los pueblos… de los pobres.

(La negra Hipólita, consternada, con lagrimas correr por su rostro; toma de la mano a su niño y se retiran del escenario).

NARRADORA: Con este acontecimiento se deja entrever el ideario ya formado en el niño Simón Bolívar, quien tuvo otros maestros en su niñez y adolescencia… pero ninguno grabo en profundo un pensamiento como el que Rodríguez tatuó en su discípulo… sus saberes, sus normas, su yo, en el espíritu del niño con intensidad creadora y profunda…

Todos los actores salen al escenario, nombrando en voces altas y apoyadas con una pancarta, los valores que se encuentran enmarcados en el preámbulo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.


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