sábado, 5 de enero de 2013

Proyecto de Preescolar "DIENTE SANO RÍE MEJOR "

Enviado por Mónica Martínez
DIENTE SANO RÍE MEJOR

Fundamentación:
                                       Ante el problema de la falta de higiene bucal de los alumnos planificamos este proyecto para colaborar con la tarea diaria y constante de los padres.
                                      De esta forma se les inculcara a los niños la importancia y valoración que tiene su dentadura, los métodos de mantenimiento, de  prevención, la adquisición de hábitos de higiene y alimentación que posibiliten una mejor salud buco dental desde la infancia.

Objetivos:
Conozca la importancia de una correcta higiene y alimentación para la salud buco dental.
Participe de forma activa del cuidado de sus dientes, creando el habito diario de un buen cepillado.
Valore la consulta al odontólogo.
Conocer los métodos de prevención de caries.
Tomar conciencia de que la salud buco dental es parte de la salud física del ser humano.

Contenidos conceptuales:
La salud y el cuidado del cuerpo.
Descripción. Narración. Secuencias
La higiene buco dental.
Alimentos que favorecen la salud buco dental.




Contenidos procedimentales:
Formulación de problemas.
Observación, selección y registro de la información.
Interpretación de la información.
Establecimiento de relaciones de: lejos-cerca; al lado; adentro-afuera; arriba-abajo.
Exploración y reconocimiento se las características del cuerpo.
Establecimiento de comparaciones.
Reconocimiento de turnos en el uso de la palabra.


Contenidos Actitudinales:
Participar activamente en clases.
Aceptar las opiniones de los demás y defendiendo las propias.
Participación activa en el cuidado de sus dientes.
Valoración y cuidado de su cuerpo.

Orientaciones metodológicas:
     
Actividad: el niño aprende y se expresa a través de la acción. En nuestra metodología potenciaremos situaciones y tiempo donde los niños/as puedan desarrollar sus capacidades de manipular, explorar, observar y experimentar, proporcionando experiencias variadas que les permitan aplicar y construir sus propios esquemas de conocimiento.
Centros de interés: basándonos en que cualquier aprendizaje tiene que  partir del propio interés de nuestros alumnos/as.
Actividad lúdica: el juego es la manera más eficaz para conseguir los nuevos aprendizajes propuestos. El juego tiene dimensiones intelectuales, afectivas, sociales, motrices, facilita el autodominio, los contactos físicos, evoca sentimientos y emociones, ayuda a superar bloqueos psicológicos, a interiorizar modelos y valores, traduce fantasías,….
Motivación: para que el niño/a se interese por cualquier aprendizaje o nueva experiencia, uno de los factores fundamentales es que esté motivado. Por lo que nuestras actividades y propuestas irán encaminadas a despertar en nuestros alumnos/as una motivación para realizarlas, que les lleve a la curiosidad, al afán de aprender y sobre todo a la gratificación en su realización.

Actividades:
Escucha de la canción “El ratón Pérez”
Narración del cuanto “el ratón Pérez”
Dibujos.
Video “El doctor Muelita.”
Enseñanza de un buen cepillado.
Observación de láminas ilustradas sobre los dientes y sus funciones.
Collage.
Trabajo grafico-plástico.

Recursos:
Audiovisuales.
Laminas ilustradas.
Recursos literarios.

Evaluación:
Será permanente teniendo en cuenta:
El cumplimiento de consignas asignadas en trabajos.
La participación activa de los alumnos.
La cooperación en trabajos grupales.
La valoración de su propio cuerpo.





Cuento del Ratoncito Pérez
Pepito Pérez era un pequeño ratoncito de ciudad. Vivía con su familia en un agujerito de la pared de un edificio. El agujero no era muy grande pero era muy cómodo, y allí no les faltaba la comida. Vivían junto a una panadería, por las noches él y su padre iban a coger harina y todo lo que encontraban para comer.
Un día Pepito escuchó un gran alboroto en el piso de arriba. Y como ratón curioso que era trepó y trepó por las cañerías hasta llegar a la primera planta. Allí vio un montón de aparatos, sillones, flores, cuadros..., parecía que alguien se iba a instalar allí. Al día siguiente Pepito volvió a subir a ver qué era todo aquello, y descubrió algo que le gustó muchísimo. En el piso de arriba habían puesto una clínica dental. A partir de entonces todos los días subía a mirar todo lo que hacía el doctor José María. Miraba y aprendía, volvía a mirar y apuntaba todo lo que podía en una pequeña libreta de cartón. Después practicaba con su familia lo que sabía. A su madre le limpió muy bien los dientes, a su hermanita le curó un dolor de muelas con un poquito de medicina... Y así fue como el ratoncito Pérez se fue haciendo famoso. Venían ratones de todas partes para que los curara. Ratones de campo con una bolsita llena de comida para él, ratones de ciudad con sombrero y bastón, ratones pequeños, grandes, gordos, flacos... Todos querían que el ratoncito Pérez les arreglara la boca. Pero entonces empezaron a venir ratones ancianos con un problema más grande. No tenían dientes y querían comer turrón, nueces, almendras, y todo lo que no podían comer desde que eran jóvenes. El ratoncito Pérez pensó y pensó cómo podía ayudar a estos ratones que confiaban en él. Y, como casi siempre que tenía una duda, subió a la clínica dental a mirar. Allí vio como el doctor José María le ponía unos dientes estupendos a un anciano. Esos dientes no eran de personas, los hacían en una gran fábrica para los dentistas. Pero esos dientes, eran enormes y no le servían a él para nada. Entonces, cuando ya se iba a ir a su casa sin encontrar la solución, apareció en la clínica un niño con su mamá.
El niño quería que el doctor le quitara un diente de leche para que le saliera rápido el diente fuerte y grande. El doctor se lo quitó y se lo dio de recuerdo. El ratoncito Pérez encontró la solución: "Iré a la casa de ese niño y le compraré el diente", pensó. Lo siguió por toda la ciudad y cuando por fin llegó a la casa, se encontró con un enorme gato y no pudo entrar. El ratoncito Pérez se esperó a que todos se durmieran y entonces entró a la habitación del niño. El niño se había dormido mirando y mirando su diente, y lo había puesto debajo de su almohada. Al pobre ratoncito Pérez le costó mucho encontrar el diente, pero al fin lo encontró y le dejó al niño un bonito regalo.
A la mañana siguiente el niño vio el regalo y se puso contentísimo y se lo contó a todos sus amigos del colegio. Y a partir de ese día, todos los niños dejan sus dientes de leche debajo de la almohada. Y el ratoncito Pérez los recoge y les deja a cambio un bonito regalo. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.


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